"...el amanecer siempre es una esperanza para el hombre..." J.R.R.Tolkien.

viernes, 3 de junio de 2016

Leteo

Mas como de la naturaleza vino, a ella retornó. Mas como su madre, dadora de su vida e hija de la Tierra, a la Tierra, ente primigenio, volvió. Al poeta y al artista, que como tifones, descargan sobre el mundo su propio mundo por ser incapaces de contenerlo preso y esclavo de sus ideas: necesitan modelarlo y arrojarlo al universo; como tormentas que descargan toda su creatividad y mueren al instante; fugaces, mágicos, resuenan en la inmensidad del cosmos y se apagan para que la magia de la rutina siga su curso. Retornó, pues, a la fuente de la que manan las artes, que no son reflejo sino de la más sencilla flor, del más alto árbol, de la más elevada cumbre, y en su sencillez reside su belleza y magnanimidad, pues lo más sublime parte de lo más sencillo, el más puro acto de bondad y compasión se nutre del sentimiento más puro del individuo más insignificante. pues todo lo que mueve a los hombres, la tristeza, la felicidad, la ira, manan de lo más profundo del bosque. Huyendo, escapando, tal vez retornando para ponerse a salvo, halló la paz del refugio donde el tiempo parece detenerse y el espíritu permanece inmortal, pues qué somos sino gotas del mismo río que baja rugiendo por la ladera erosionando los cimientos del mundo y transformando esta realidad que nos ahoga. Contra la desesperación no queda si no el refugio, la entereza, el cobijo, al final, quién sabe, la huida o la salvación, la muerte, la inmortalidad, un asiento junto a los dioses.